Año de mil novecientos, de mil novecientos veinte
Fusilaron en Chihuahua a un general muy valiente
De artillero comenzó su carrera militar
Y con el tiempo llegó a ser un gran general
Anduvo por donde quiera, nadie le pudo ganar
Por Chihuahua y la frontera y San José del Parral
En el cerro de la Mora le tocó la mala suerte
Lo agarraron prisionero, lo sentenciaron a muerte
Tuvo muchos defensores que lo deseaban salvar
Suplicándole al gobierno no lo fuera a fusilar
El gobierno contestó los males que había causado
La sentencia estaba dada que había de ser fusilado
Cantaba las golondrinas cuando estaba prisionero
Se acordaba de sus tiempos cuando andaba de artillero
El reloj marca las horas, se acerca la ejecución
Preparen muy bien sus armas y apúntenme al corazón
Apúntenme al corazón, no me demuestren tristeza
Que a los hombres como yo no se les da en la cabeza